viernes, 24 de agosto de 2012

Las 10 preguntas más "estúpidas" que nos hacen a los ciegos. Parte II


Tras la revolución causada por la primera parte del post sobre 'Las 10 preguntas más estúpidas que nos hacen a los ciegos', y la falta de humor con la que algunos se han tomado la entrada, me veo obligada a hacer algunas aclaraciones.



1º. Con el post no pretendía, ni pretendo, reírme de quienes se acercan a nosotros y nos preguntan. Ni mucho menos. Sé que lo hacen producto de la curiosidad, y prefiero mil veces que se acerquen y me pregunten cualquier cosa que les ronde por la cabeza, antes que oírles cuchichear por lo bajo. O que se queden con la duda. Eso es mucho peor. Creo que he demostrado que soy una persona tolerante y que ni mucho menos me tomo estas preguntas como una ofensa, y así lo he indicado al explicar la anécdota de los chicos que me preguntaron si los ciegos veíamos en blanco o en negro. Me paré y se lo expliqué con toda naturalidad. Siempre lo hago. No tengo ningún inconveniente en responder a TODO EL MUNDO que me hace una pregunta, por muy rara, tonta o complicada que me parezca. Siempre respondo. Escepto a las groserías. Porque hay ciertas preguntas que demuestran una auténtica falta de educación por parte de quien las formula. Y muchas veces, quien las realiza lo hace por puro morbo. Lo siento, pero si yo nunca le preguntaría a alguien que ve cómo hace el amor o como se limpia cuando va al baño, espero que la gente tenga la suficiente cabeza y educación para no preguntarme esas groserías. Como dice mi abuela, a buen entendedor, pocas palabras bastan.



2º. Con respecto a la utilización del término ‘estúpidas’, para denominar esas preguntas que a veces tenemos que ‘soportar’ quienes no vemos, solo diré que tal vez la elección del adjetivo no fue la más adecuada por mi parte. Quería reflejar que se trataba de una serie de preguntas que si la gente utilizara un poco la cabeza, si tan solo se parasen a pensar un poquito, no tendrían ni que hacérnoslas. Es como si yo le preguntase a alguien que ve algo como “¿Y no te mareas al ver con los 2 ojos a la vez?”, o “¿En tus sueños ves en HD y Tecnicolor?”.

Tal vez debería haberlas llamado ‘preguntas tontas’, o ‘preguntas sinsentido’. Pero como me dijo un colega, también invidente y futuro periodista, “lo que vende es el titular”. Sed sinceros, ¿acaso habríais entrado a leer el post si no hubierais visto en el título la palabra ‘estúpidas’?



3º. Quien dijo que me reía de mi propia abuela, cuando preguntó que quién me limpiaba la cocina y el baño... En fin. Lo justificcccccccaremos porque sé que no me conocéis en absoluto. Ni a mi abuela ni a mí. Lo que yo criticaba de esa pregunta en cuestión, es que ella daba por sentado que yo tenía a alguien que me limpiaba el baño y la cocina, directamente. No pensó que su nieta pudiera hacerlo. No preguntó cómo lo limpiaba, ni cómo me las arreglaba para hacerlo, si no que daba por sentado que yo no era capaz de hacerlo por mi misma. Creo que hay una sutil diferencia entre una cosa y la otra. Pero si lo que queréis es que explique cómo limpio el baño y la cocina, preguntadlo, y dedicaré un post entero al asunto. Aunque creedme que no tiene nada de extraordinario



4º. Otra cosa que no entiendo es dónde algunos han visto que he insultado a quienes nos preguntan, o dónde he puesto que me parezca mal que nos hagan preguntas. ¡Todo lo contrario! El espíritu de todo el post, es precisamente lo opuesto: aclarar y explicar esas ‘dudas tontas’. Me gusta que la gente piense, reflexione antes de soltar la primera barbaridad que se le venga a la cabeza. Pero en ningún momento he dicho (o eso creo) que nos moleste que nos hagan preguntas. Al menos a mí no me importa. Entiendo la curiosidad de la gente, ¡precisamente porque yo soy así de curiosa y pregunto todo lo que se me ocurre! Así que por favor, que nadie se corte, preguntad todo lo que queráis. Eso sí, con respeto. Que yo procuraré iros respondiendo a todo. Es más, tras la avalancha de comentarios que tuvo la primera parte del post, con cientos de nuevas preguntas que me habéis dejado (algunas de ellas realmente interesantes, por cierto), he decidido que iré dando respuesta a todas las dudas en varios posts. Así que si se os ocurre cualquier pregunta, por tonta que os parezca, hacedla. Pero no olvidéis, como he dicho, hacerlo con respeto.



Y ahora, continuamos con el ‘Top 10’ de las preguntas más ‘estúpidas’. Como las respuestas son largas y las anteriores aclaraciones han hecho que me extendiera más de lo que pensaba, en este post solo hablaremos de la pregunta #6. Publicaré el resto de las preguntas en otro post. Así no se os hace demasiado largo.



6. ¿Los ciegos también vais al cine? ¿Veis películas?



La gente suele sorprenderse cuando les digo que me gusta el cine, y que voy tan a menudo como la economía me lo permite. Se quedan pasmados ante la idea de que una persona invidente pueda acudir al cine y disfrutar de una película. En una ocasión, cuando hacía prácticas laborales en un medio de comunicación, fue el propio director del medio quien me preguntó si era en serio, y cómo era posible que me gustase el cine, si no podía ver las películas. Bien, en este punto, deberíamos matizar que para quienes carecemos de la vista, el verbo ‘ver’ tiene un amplio significado. No lo utilizamos estrictamente con el sentido de ver algo con los ojos. Pero es que, si lo pensáis bien, vosotros tampoco. Por ejemplo, cuando nos encontramos con alguien por la calle con el que hacía tiempo que no coincidíamos, le decimos con total naturalidad: “¡Hombre, me alegro de verte!”. Expresiones como: “El otro día vi a la amiga de tu hermano”; “He visto que este fin de semana va a llover”; “Anoche vi una serie nueva en la TV”; no son expresiones que exclusivamente podáis utilizar los ‘videntes’. Nosotros no cambiamos nuestra forma de hablar por el mero hecho de no ver (literalmente). Así que, si vamos al cine, decimos: “He ido a ver una película”, sin más. ¿Por qué habría que modificar el lenguaje, si dentro del término ‘ver’ caben todas esas acepciones?

Con esto solo quiero dar a entender que si un ciego os dice que ha visto una película, no os extrañéis. Su concepto de ‘verla’ no es igual que el vuestro. La habrá ‘visto’ disfrutándola con el resto de sus sentidos. Habrá escuchado los diálogos y la banda sonora, se habrá emocionado en los momentos indicados, se habrá reído cuando el guión así lo requería. Y si en alguna escena no se habla y permanece un largo silencio, solemos preguntarle a quien va con nosotros al cine (en el caso de que la otra persona sea ‘vidente’), para completar la información que nos falta dentro del contexto de los diálogos.



Si me preguntáis, ¿es posible disfrutar de una película cuando careces del sentido de la vista? Sí, es posible. Ahora, si la pregunta es: ¿Es posible disfrutar plenamente de una película siendo ciego? Os diré que depende. Depende mucho del tipo de película. SI se trata de una película con mucho diálogo y poca acción, del tipo basadas en obras teatrales, por ejemplo, no hay ningún problema en seguirla. Pero si es una película con mucha acción, persecuciones, disparos, etc, es mucho más complicado seguir el ritmo y el argumento. Y a mí, personalmente, no me gusta estar en el cine preguntándole a mi acompañante cada dos por tres qué es lo que está pasando en la pantalla. Primero, porque puedes molestar a las otras personas, aunque hables muy bajito. Y segundo, porque no le dejas disfrutar a tu acompañante. ¿Solución? Yo procuro ir a ver películas con poca acción y más diálogo, para seguirlas mejor por mí misma, sin molestar a nadie.

De todos modos, en mi caso al haber visto, tengo lo que se denomina ‘memoria visual’. Cuando me describen una escena o una imagen, por ejemplo, puedo reproducirla fácilmente en mi cabeza, porque tengo recuerdos visuales. Sé lo que es un primer plano, un barrido por la pantalla, un picado, o un plano general, y puedo imaginarlo sin problema si alguien me describe cómo es una escena concreta dentro de la película. En cambio, alguien que nunca ha visto, puede saber lo que son esos conceptos, sabe la teoría, pero nunca podrá formarse la imagen mental.



Llegados a este punto, me gustaría hablaros del sistema ‘Audesc’. Este método se inventó para que los ciegos podamos disfrutar el cine lo más plenamente posible. Su nombre viene de la unión de las palabras ‘audio-descripción’, y consiste en la descripción sonora de la película. Una voz en off narra las escenas aprovechando los silencios entre diálogos, para describir al espectador lo que está ocurriendo en la imagen. Esta voz en off se añade a la banda sonora de la película, sin tapar los diálogos ni la música. De este modo, quienes no vemos podemos seguir sin problema el hilo del argumento.

En la videoteca de la ONCE, por ejemplo, existen más de 300 cintas audiodescritas. Desde clásicos como Casablanca o Lo que el viento se llevó, hasta películas más actuales, como Avatar, Primos, o Torrente 4.

Recientemente, en España algunos canales de TV privados han comenzado a emitir contenidos con la posibilidad de verlos en Audesc. Antena 3, por ejemplo, en su canal Neox, emite a menudo la serie Los Simpson con la opción de activar el Audesc. Y en Televisión de Cataluña, según tengo entendido, llevan años incluyendo este servicio a sus contenidos audiovisuales. Esto demuestra, a mi entender, que solo falta un poquito de voluntad por algunas televisiones o algunos medios, porque hacer los contenidos más accesibles no es tan complicado ni tan caro.



Así que, como podéis ver, existen opciones para que las personas ciegas podamos seguir disfrutando del cine. Sin embargo, confieso que hay momentos en los que echo de menos poder ver las escenas por mí misma. Porque por mucho que te las cuenten, es cierto que a veces, una imagen vale más que mil palabras. Aunque, si esas palabras son bien utilizadas, pueden llegar a sustituir a la imagen.


Una Breve historia de la Audiodescripción: http://www.audiodescripcion.com/brevehistoria.html